XXV años de Consagración Monástica del P. Joaquín Cruz

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Celebrar las Bodas de Plata de la Consagración Monástica es hacer memoria de veinticinco años de respuesta a la llamada de Dios. Es, ante todo, una ocasión para dar gracias por un camino de seguimiento de Cristo, vivido en la oración, el trabajo, la vida fraterna y la búsqueda de Dios. Estos veinticinco años recuerdan también la historia de una vocación sostenida por el Señor, que ha acompañado y fortalecido al P. Joaquín, actual prior de la comunidad benedictina del Real Monasterio de Santa María de El Paular, desde que profesó sus votos y entregó su vida al servicio de Dios y de la Iglesia.

Con este espíritu de gratitud, la comunidad monástica celebró el pasado 19 de septiembre de 2026 las Bodas de Plata de Consagración del P. Joaquín. La celebración tuvo lugar en el marco de una solemne Eucaristía, presidida por el abad del monasterio de Montserrat, visitador de la provincia hispánica de la Congregación Benedictina Sublacense-Casinense, Reverendísimo Padre Manel Gash i Hurios. Durante la Eucaristía, el jubilar renovó sus votos monásticos, acompañado por su comunidad, familiares y amigos.

La celebración fue también una ocasión para recordar el sentido profundo de la vocación monástica: buscar a Dios y hacer de Él el centro de la propia vida. La escucha de la Palabra, la liturgia, el silencio y el trabajo cotidiano forman parte de ese camino por el que el monje procura vivir cada día según el Evangelio, tal como señaló el P. Manel en su homilía, y dar testimonio de una esperanza que permanece más allá del paso del tiempo.

En esta jornada resonaron, de forma especial, las palabras del salmista: “Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su templo” (Sal 27,4). Este versículo expresa de manera sencilla el deseo que acompaña la vida monástica y que el P. Joaquín ha procurado vivir durante estos veinticinco años de consagración.

La jornada terminó en un ambiente festivo, con sus hermanos, familiares y amigos compartiendo recuerdos y dando gracias por estos veinticinco años de vida consagrada. Juntos oraron al Señor, pidiendo que continúe acompañando al P. Joaquín y le conceda perseverar fielmente en su vocación, como recordó en su homilía el P. Manel, para que su vida siga siendo un signo de su amor y de su presencia en medio de la Iglesia.

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