El Paular celebra el Día Internacional de la Paz a través de la música de las Tres Culturas

El Real Monasterio de Santa María de El Paular acogió el domingo 20 de septiembre el Concierto de las Tres Culturas, una celebración musical organizada con motivo del Día Internacional de la Paz. El Patio del Ave María, reunió a  400 personas, se convirtió en un escenario de encuentro entre las tradiciones cristiana, judía y musulmana.

La Asociación Amigos de El Paular participó activamente en la organización y desarrollo de esta iniciativa, reafirmando su compromiso con la conservación, el conocimiento y la difusión del monasterio como patrimonio vivo. Su presidente abrió el acto con unas palabras de agradecimiento a la Comunidad Benedictina, al Ministerio de Cultura y a todas las entidades que hicieron posible el concierto, destacando la especial capacidad de El Paular para acoger propuestas que unen cultura, espiritualidad y convivencia.

La actuación corrió a cargo de JOIRE, el Joven Ensemble Interreligioso Español, cuyos músicos ofrecieron un recorrido por composiciones vinculadas a las tres tradiciones religiosas. El programa incluyó piezas como Shalom Aleichem, Tala’ al-Badru ‘Alayna, Ave Maria, Hava Nagila o Look at the World. El director ejecutivo, Temir Nazarí, fue presentando los distintos bloques y explicando el origen y significado de las obras, ayudando al público a comprender la diversidad y, al mismo tiempo, los vínculos existentes entre estas culturas.

Uno de los momentos más emotivos llegó con la interpretación final del Himno de la Alegría de Beethoven, adoptado como Himno de Europa, que el público escuchó puesto en pie. La música expresó así el principal mensaje de la jornada: la necesidad de construir espacios de respeto, diálogo y paz.

El concierto fue organizado por el Ministerio de Cultura con la colaboración de la Asociación Amigos de El Paular, la Comunidad Benedictina, Arco Forum, la Federación Española de Asociaciones y Clubes para la UNESCO —que celebra su 40.º aniversario— y el Grupo Tragsa.

Una jornada muy especial que volvió a demostrar que El Paular no es únicamente uno de los grandes monumentos de la Comunidad de Madrid, sino también un lugar vivo, abierto al encuentro entre personas, culturas y creencias.

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