Nota histórica

Nota Histórica sobre el Monasterio de Santa María de El Paular y la Asociación de Amigos de El Paular

En pleno corazón del Valle del Lozoya, en Rascafría, se alza el Real Monasterio de Santa María de El Paular, una de las joyas monumentales más singulares de la Comunidad de Madrid. Fundado en 1390 por el rey Juan I de Castilla, fue la primera cartuja de Castilla y una de las más importantes de España. Su construcción se prolongó hasta 1442, durante el reinado de Juan II, quien ese mismo año ordenó levantar la Cartuja de Miraflores, en Burgos.

Situado a 1.200 metros de altitud, a los pies del Pico Peñalara, El Paular se desarrolló durante siglos como un centro espiritual de enorme relevancia. Los Reyes Católicos impulsaron importantes obras, y bajo su protección el monasterio alcanzó gran esplendor, llegando incluso a fundar la Cartuja de Granada en 1515.

Del período gótico dirigido por Juan Guas se conservan el Claustro Grande, el Refectorio, el Atrio de la Iglesia y el magnífico retablo mayor de alabastro policromado, una de las obras maestras del gótico flamenco español. Destaca también la delicada verja de la iglesia, obra de Francisco de Salamanca, conocida popularmente como “la peineta castellana”.

Del siglo XVIII procede otra de las joyas de El Paular: El Transparente, una espectacular construcción barroca absidial realizada por un equipo cordobés formado por Hurtado Izquierdo, Duque de Cornejo y Acisclo Palomino.

El siglo XIX trajo consigo la exclaustración de los monjes cartujos y la desamortización de 1835, tras la cual el monasterio pasó a manos del Estado y de particulares. En 1876 fue declarado Monumento Histórico Nacional, y en 1954 el Estado lo cedió en usufructo a la Orden Benedictina, con el propósito de devolverle su vida espiritual y convertirlo en un centro de cultura y oración para Madrid, al estilo de lo que representa Montserrat para Barcelona.

Desde entonces, los monjes benedictinos, procedentes del Monasterio de Valvanera (La Rioja), han dedicado su esfuerzo, oración y trabajo a la restauración material y espiritual de El Paular. Gracias a ellos y a la colaboración de distintas administraciones, el monasterio ha recuperado buena parte de su antiguo esplendor.

A partir de 1957 se iniciaron las obras de restauración bajo la dirección de las Direcciones Generales de Bellas Artes y de Arquitectura, continuadas más tarde por el Ministerio de Cultura y la Comunidad de Madrid, con la colaboración de la Fundación Caja Madrid, que financió parte de las intervenciones en el atrio de la iglesia en 1989-90.

El impulso definitivo a la conservación de El Paular llegó en 1998, con la firma del Convenio de Colaboración entre el Ministerio de Educación y Cultura y la Comunidad de Madrid, destinado a desarrollar un Plan de Actuación Integral que garantizara la restauración y conservación del conjunto monumental.

El acuerdo, firmado el 24 de febrero de 1998 por Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, ministra de Educación y Cultura, y Gustavo Villapalos, consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el 18 de marzo de ese mismo año.

Para su ejecución se constituyó una comisión mixta integrada por representantes de ambas administraciones, del Instituto del Patrimonio Histórico Español, de la Dirección General del Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, y, con voz pero sin voto, el Prior del Monasterio, el Presidente de la Asociación de Amigos de El Paular, el Alcalde de Rascafría y el Arquitecto Director de las obras.

Poco después, el 25 de marzo de 1998, el Ayuntamiento de Rascafría, la Comunidad Benedictina y la Asociación de Amigos de El Paular se adhirieron formalmente al convenio mediante una Addenda que reforzó el compromiso conjunto por la conservación y puesta en valor del monasterio y su entorno.

La Asociación de Amigos de El Paular nació en 1958, impulsada por el entonces prior del monasterio, el Padre Ildefonso Gómez, con el propósito de apoyar a la comunidad benedictina en la recuperación del monasterio y difundir su legado espiritual, histórico y artístico.

Constituida como entidad sin ánimo de lucro, la Asociación está inscrita en el Registro de Asociaciones de la Comunidad de Madrid con el número 25.259, y se rige por la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del derecho de asociación. En 2003 actualizó sus estatutos para adecuarlos a la normativa vigente.

Sus fines se centran en promover la restauración y conservación del Monasterio de El Paular, apoyar las iniciativas de la Comunidad Benedictina, y difundir la historia y el valor patrimonial del conjunto. Entre sus miembros se encuentran socios protectores y colaboradores que aportan apoyo moral y material a la labor de los monjes.

La Asociación organiza periódicamente conferencias, conciertos, publica libros y encuentros en torno a la historia de las órdenes Cartujana y Benedictina, y mantiene un valioso fondo documental fruto de estas actividades.

Como reconocimiento a su labor, con motivo del VI Centenario del Monasterio en 1990, la Asociación ofreció a Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I la Presidencia de Honor, que fue aceptada oficialmente el 3 de octubre de ese mismo año.

Hoy

Más de seis siglos después de su fundación, la Real Cartuja de El Paular sigue siendo un referente espiritual, artístico y cultural del Valle del Lozoya y de toda la Comunidad de Madrid. Gracias a la perseverancia de los monjes benedictinos, al apoyo de las instituciones y al compromiso de la Asociación de Amigos de El Paular, este monasterio continúa siendo un lugar vivo, de silencio, belleza y encuentro con la historia.