El Real Monasterio de Santa María de El Paular ha vivido una vez más con intensidad y el recogimiento de la Semana Santa, consolidándose como un faro de Fe y Espiritualidad en el corazón del Valle del Lozoya. A lo largo de estos días santos, la Comunidad Benedictina, junto a amigos y familiares, huéspedes y vecinos de Rascafría, recorre el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.
El domingo 29 de marzo a las 12 horas con la bendición de palmas y ramos de olivo dimos inicio a estas celebraciones. En un ambiente de comunidad, la procesión recorrió el Claustro del Monasterio acompañada por los cantos de la Schola Salve Mater, seguida de la solemne Misa conventual que marcó el inicio de estos días de gracia.




El Jueves Santo dio paso al Triduo Pascual bajo la presidencia del P. Prior. Tras la emotiva Liturgia de la Cena del Señor, el Santísimo fue trasladado al Monumento preparado en el Transparente, joya barroca del monasterio. La jornada concluyó en el silencio de la noche con la lectura del Discurso de la Ultima Cena y el rezo de Completas, manteniendo la contemplación hasta la medianoche.




El Viernes Santo, el monasterio se vistió de luto y solemnidad. Los fieles participaron con fervor en la adoración de la Santa Cruz y en el conmovedor Vía Crucis por el claustro. Fue un momento de especial conexión, donde amigos y huéspedes portaron a Cristo Crucificado a través de las estaciones del sufrimiento, transformando su dolor en una profunda reflexión espiritual.




La noche del Sábado Santo se iluminó a las 23:30 horas con la Solemne Vigilia Pascual. En este punto culminante de las celebraciones, la oscuridad dio paso al fuego y a la luz, celebrando el triunfo del Resucitado sobre la muerte con la irrupción de la Vida y la Esperanza que se ofrece a toda la Humanidad.


Finalmente, el Domingo de Resurrección con la Misa de Pascua se cerró esta semana de intensa celebración litúrgica, alegrandonos con la victoria definitiva de Cristo. Ha sido un tiempo de encuentro, donde la hospitalidad benedictina y la belleza del entorno han permitido a todos los asistentes acrecentar su Fe.


Desde la Comunidad Benedictina, queremos agradecer de corazón el comportamiento y el fervor de todos los que nos habéis acompañado. Os invitamos desde ya a marcar estas fechas en vuestro calendario para el próximo año. El Paular siempre tendrá sus puertas abiertas para quienes busquen un refugio de paz, silencio y espiritualidad donde celebrar los misterios de nuestra Fe.









