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Los patios de la Cadena y del Ave María

Patio de la Cadena





Los espacios descritos a continuación forman parte actualmente del Hotel Santa María de El Paular.

El ingreso al monasterio de El Paular no puede ser más acogedor. En un punto de la carretera de Rascafría, a unos dos Kilómetros del pueblo, en que la arboleda que la rodea, constituida básicamente por centenarias olmos, sauces, fresnos y robles, es particularmente densa, se alza una sencilla cruz de término, colocada en el siglo XVII y que señala los accesos, recién urbanizados, a un amplio espacio esmeradamente ajardinado.

Se trata del llamado Patio de la cadena, al que E. La Orden ha calificado como “uno de los más bellos atrios monacales de Europa”.

Está limitado, al este, por la portada de ingreso al patio del Ave María y por el que fue palacio de Enrique III; al norte, por la capilla de los Reyes, y completa el resto de su perímetro un pretil herreriano construido en 1741.

Aproximadamente en el centro, en medio de la arboleda, hay un esbelto crucero de piedra sobre cuatro escalones y constituido por una columna con capitel renacentista y, entre éste y la cruz, dos calaveras con dos tibias cruzadas. Fue colocado el 26 de junio de 1625.

A su lado, una elegante y sencilla fuente de brocal redondo y con seis surtidores en su copa central representanta, para J.V.L. Brans, “un monumento que consagra los méritos de los monjes que, siguiendo el ejemplo dado por los discípulos de San Benito, detentores de la regla-madre por excelencia, crearon por toda Europa centros de vida y de trabajo en regiones estériles a inaccesibles”.



Los patios de la Cadena y del Ave María

Patio del Ave María



Cruzando esta puerta se penetra en el cuidado patio del Ave María o de la Procuración, que su versión actual se levantó en tiempos del prior don Juan Chéverri (1660-1667) y a él daban las dependencias de la comunidad de hermanos conversos (éstos se distinguen exteriormente de los monjes por llevar barba y la cogulla más corta y redondeada).

Hoy es el núcleo principal del ya citado Hotel de Santa María del Paular. Es cuadrado y de dos plantas.

La inferior la constituyen cuatro crujías adinteladas con hermosas columnas toscanas de granito (casi todas son originales).

La segunda es de ladrillo visto, con planos saledizos y huecos rectangulares. Se ha restaurado con mucho gusto, excepto el pavimento, de guijarro de pedernal, que antes alternaba con huesecillos de animales formado dibujos geométricos y rótulos que señalaban las diferentes dependencias que daban al patio. En su centro hay un pilón octógono con espigada copa en su centro, de la que surgen los surtidores.

Desde la crujía oriental se ve emerger el hastial de los pies de la iglesia, con un gran escudo real Castilla en su vértice, así como la parte superior de la torre, con su esbelto y restaurado chapitel.


Los Patios de la Cadena y del Ave María

Capilla de los Reyes

A un lado del patio de la Cadena se encuentra la llamada capilla de los Reyes, construcción levantada en el siglo XIV sobre la primitiva ermita de Santa María (y que era oratorio de los reyes, de ahí su nombre) para servir como primera iglesia de la cartuja. La edificación actual debió ser la capilla absidial de tal iglesia, arrancando la desaparecida nave, de menor altura, donde está la actual portada. Ésta, que data de finales del siglo XV, tiene una puerta, enmarcada en alfiz rectangular, de estilo gótico-isabelino, parecida a otras del Castilla. De esta misma época son los contrafuertes exteriores. El interior, de planta cuadrada, está cubierto por bóveda de crucería y alberga un altarcito barroco (siglo XVIII) con una moderna imagen de la Virgen de Montserrat que ha sustituido a otras varias. La primitiva, de alabastro, se llevó a la puerta del atrio que da acceso al claustro, pero ha desaparecido. En la restauración se ha suprimido un porche de arcadas que unía esta capilla con la puerta principal y estaba destinado a cobijar a los mendigos que acudían a por la “sopa boba” y que incluso pernoctaban bajo su techo. Databa del siglo XVII, en cuya época fracasó un proyecto del prior para elevar un piso sobre tal porche para albergar a las mendigas.




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