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Regla de San Benito

Síntesis doctrinal de la "Regula Benedicti" 1

Parte I - La vida espiritual del monje

¿Cuáles han de ser las motivaciones para la opción benedictina?

El deseo de vivir una vida monástica de acuerdo con la Regla de san Benito

“Léase al novicio esta Regla y digasele: Está es la ley bajo la cual deseas militar. Si puedes observarla, entra” (58, 9-10).

El siguiente texto –conclusión del Prólogo- parece expresar adecuadamente el fin de la Regla y de la institución fundada por san Benito:

“Pero a medida que se avanza en vida monástica y en fe, dilatado el corazón con una caridad indescriptible, córrese por el camino de los mandamientos de Dios. De modo que, no desertando jamás de su magisterio y perseverando en el monasterio fieles a su doctrina hasta la muerte, participamos por la paciencia en los padecimientos de Cristo, y así merezcamos ser sus coherederos en el cielo” (Pról 49-50).

¿Cómo ha de ser el aspirante a la vida monástica?

“Quienquiera que renunciando a sus propias voluntades… empuña las fortísimas y preclaras armas de la obediencia” (Pról 3)

Sobre el novicio se ejecutará una esmerada vigilancia y solicitud para descubrir si busca de veras a Dios, si es solícito para el Opus Dei, es decir, el Oficio divino, la obediencia y las humillaciones” (58, 6-7)

¿Qué es un monasterio benedictino?

“Una escuela del divino servicio” (Pról 45).

¿Cuáles son las principales asignaturas de esta escuela?

La oración, el trabajo y la ascesis.

Oración

A. La oración comunitaria - El Opus Dei

¿Cuál es la primera ocupación del monje benedictino?

La celebración del Oficio divino, pues dice san Benito:

“Nada se anteponga a la Obra de Dios” (43,3).

¿Cómo hemos de celebrarlo?

“En la salmodia estemos de forma que nuestra mente concuerde con nuestros labios” (19,7).

B. La oración privada o peculiar (49, 5)

¿Qué método de oración enseñó san Benito?

“Si alguien desea por orar en privado, entre simplemente (en el oratorio) y ore” (52,4)

¿Y cómo ha de ser la oración?

La oración ha de hacer hincapié

“no en la multiplicidad de palabras sino en la pureza del corazón y lágrimas de compunción” (20,2).

La oración ha de hacerse

“no en voz alta, sino con lágrimas y fervor del corazón” (52,4).
“La oración ha de ser breve y pura, a no ser que se prolongue bajo el afecto de la divina gracia” (20,4).

¿Qué se entiende por “oración pura”?

La expresión procede de Casiano (conferencia IX, 10; cf IX, 15 y X, 5, 11). Es la oración contemplativa y mística.

¿Había en el monasterio de san Benito una oración en común distinta del Opus Dei?

La existencia de una tal oración se deduce del siguiente episodio narrado por san Gregorio Magno:

“Había un monje que no podía permanecer en la oración sino que, apenas los hermanos se inclinaban para dedicarse a la oración, él se salía fuera… A la hora fijada, concluida la salmodia, mientras los hermanos se entregaban a la oración… terminada la oración, saliendo el varón de Dios del oratorio, sorprendió que aquel monje estaba fuera. Entonces, para curar la ceguera de su corazón, le golpeó con una vara. Y desde aquel día… permaneció constante en la oración” (Diálogos 11,4)

Pero san Benito advierte:

“En comunidad abréviese la oración lo más posible” (20,5).

No obstante, en los “Instrumentos de las buenas obras” hallamos escrito:

“Darse insistentemente al Señor en la Oración, perfeccione él cuanto de bueno emprendieres" (Pról 4).

Trabajo

Trabajo manual – lectura

¿Qué establece san Benito sobre los trabajos u ocupaciones diarias del monje?

“La ociosidad es enemiga del alma. Por tanto los hermanos han de ocuparse alternativamente en el trabajo manual y en la lectura divina” (48, 1).
“Entonces son verdaderos monjes cuando viven del trabajo de sus manos, como nuestros padres y los apóstoles” (48,8)
“Si alguien fuere tan negligente o apático que no quiera o no pueda estudiar o leer, se le asignará algún quehacer para que no esté ocioso” (48,23).

¿Qué opinión le merecía a san Benito la sagrada Escritura?

“¿Qué página o qué sentencia de autoridad divina, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, no es norma rectísima de comportamiento?” (73,3)

¿Qué piensa de los santos Padres?

“¿Qué libro de los santos y católicos Padres no nos apremia a caminar sin vacilaciones al encuentro con nuestro Creador?” (73,4).)

¿Cuáles son los autores monásticos más recomendados por san Benito?

Las obras de Casiano, las Vidas de los Padres y la Regla de san Basilio. Pues dice:

“Las Conferencias de los Padres, sus Instituciones y Vidas, como asimismo la Regla de nuestro padre san Basilio, ¿qué son sino instrumentos de virtud para monjes obedientes y de santa vida?” (73, 5-6).

Ascesis

Ejercicio de virtudes

¿En qué capítulos principalmente se expone la ascesis benedictina?

El esquema de la ascesis espiritual de san Benito está especialmente presente en los doce grados de humildad que hay que subir (c.7) y en los instrumentos de las buenas obras que hay que practicar (c.4). Al final del capítulo séptimo san Benito dice:

“Subidos estos grados de humildad, el monje llegara rápidamente a aquella caridad de Dios que, siendo perfecta, excluye todo temor. Gracias a ella, todo lo que antes observaba no sin recelo, comenzará a guardarlo sin esfuerzo alguno, como naturalmente, en fuerza de la costumbre: no ya por el temor del infierno, sino por amor a Cristo, por la misma costumbre de las virtudes”. (7, 67-69).

Al principio de este mismo capítulo, expresa san Benito su firme convicción de que todos los monjes están decididos a escalar “la cima de la suprema humildad” (7,5), ascendiendo uno a uno los doce grados de humildad.

Pero la ascesis benedictina la hallamos presente también en los Instrumentos de las buenas obras que hemos de practicar, de los que San Benito dice:

“Estos son los instrumentos del arte espiritual. Si los utilizamos incesantemente, día y noche, y los reconsignamos el día del juicio, el Señor nos recompensará con aquel galardón que él mismo nos prometió: “Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman (4, 75-77).

Mortificación

¿Cuál es, para san Benito, el objetivo primario de la mortificación?

“Monje es aquel que renuncia a sus propios caprichos” (Pról 3).

“Se nos enseña a no hacer nuestra voluntad (7,21), a abandonarla (5,7), a odiarla” (4,60).

“Se nos prohíbe hacer la propia voluntad” (7,19).

“El monje humilde, no amando su propia voluntad, no se deleita en satisfacer su deseos” (7,31).

“Nadie en el monasterio siga los impulsos de su propio corazón” (3,8).

“No viviendo a su arbitrio, ni obedeciendo a sus deseos y apetitos, sino caminando según el criterio e imperio ajeno… desean que les presida un abad” (5,12).

“Como a quienes no les es licito disponer a su arbitrio ni de sus cuerpos ni de sus voluntades” (33,4)

Obediencia

Teoría

“Como si lo mandara el mismo Dios” (5,4).

“La obediencia que a los superiores se presta, a Dios se presta” (5,15).

“Por amor de Dios, se somete al superior con una obediencia sin límites, es decir, incondicionalmente” (7,34)

Práxis

“Sin demora” (5,1).

“No saben sufrir dilación en cumplirlo” (5,4).

“Dando al punto de lado el interés personal” (5,7).

“Abandonando al momento lo que tenían entre manos” (5,8).

“Realizando en un mismo momento, ambos actos –el mandato del maestro y la ejecución por el discípulo- se desenvuelven y rápido en la velocidad que imprime el temor de Dios” (5,9).

¿Cuál es la obediencia “aceptable a Dios y dulce a los hombres”?

“Si lo mandado se ejecuta sin vacilación ni tardanza, sin desgana ni murmuración o protesta” (5,14).

¿En qué deben rivalizar los monjes benedictinos?

“Emularán en obedecerse unos a otros”. (72,6).

¿A quién debe el abad amar más?

“Al que hallare más aventajado en las buenas obras y en la obediencia” (2,17)

Austeridad de vida

¿Qué piensa san Benito sobre las austeridades en la vida monástica?

Su pensamiento podemos deducirlo de los textos que citamos a continuación.
En el prólogo expone su modo de proceder:

"Vamos a establecer una escuela de servicio divino, en cuya institución esperamos no tener que ordenar nada duro ni penoso” (Pról 45,46).

“Aunque la vida del monje debiera responder en todo tiempo a una observancia cuaresmal, no obstante, como esta virtud es de pocos, exhortamos a que en estos días de Cuaresma guarden su vida con toda pureza y borren además con estos días santos todas las negligencias de los otros tiempos” (49, 1-3).

“Aunque leamos que el vino es totalmente impropio de monjes, pero como en nuestros días no se les puede convencer de ello, convengamos al menos en esto: en no beber hasta la saciedad, sino con moderación” (40,6).

“Demasiada flojedad muestran en el servicio de su devoción los monjes que, en el decurso de una semana, recitan menos de un salterio (esto es, 150 salmos) con los cánticos acostumbrados, cuando leemos que nuestros santos padres cumplieron animosamente y en sólo un día, lo que nosotros, tibios, ojala ejecutemos en toda una semana” (18,24-25).

“Pero si las condiciones del lugar o la pobreza exigieren que ellos mismos tengan que hacer la recolección, no se contristen, pues entonces son verdaderos monjes cuando viven del trabajo de sus manos, como nuestros padres y los apóstoles. No obstante, hágase todo con moderación en atención a los débiles” (48, 7-9).

“A los de complexión delicada se les facilitarán ayudantes; más aún: todos tendrán ayudantes” (35, 3-4).

“En todos los oficios del monasterio ha de seguirse esta norma: se proporcionarán ayudantes a quienes necesiten” (53,19-20).

“Antes de la comida única, tomarán los semaneros, sobre la porción señalada, un trozo de pan y un vaso de vino, para que a la hora de la comida sirvan a sus hermanos sin murmuración ni grave fatiga” (55, 18-19).

“A los hermanos enfermos o dedicados encomiéndeseles una ocupación u oficio tal, que ni estén ociosos ni les oprima la violencia del trabajo o traten de evadirse. Tenga el abad consideración a su flaqueza” (48, 24-25).

En el último capítulo de la Regla, san Benito resume así su trabajo:

“Hemos esbozado esta Regla para que, observándola en los monasterios, demostremos tener siquiera alguna honestidad de costumbres o un principio de vida monástica. Por lo demás, para el que se afana por llegar a la perfección de la vida monástica, están las enseñanzas de los santos Padres, cuya observancia conduce al hombre a la cima de la perfección” (73, 1-2)

“Tú, pues, quienquiera que seas, que te apresuras por llegar a la patria celestial, cumple, con la ayuda de Cristo, esta mínima Regla de iniciación que hemos esbozado, y así llegarás finalmente, con la protección de Dios, a las cimas más elevadas de doctrina y virtudes que acabamos de recordar” (73, 8-9).

Que estas palabras no están dedicadas por una falsa humildad, sino por la más sincera verdad, se pondrá de manifiesto comparando la Regla de san Benito con otras reglas contemporáneas o con lo que de los monjes de Egipto nos cuentan Casiano, Paladio y otros.

¿Qué dice san Gregorio Magno sobre la calidad de la santa Regla?

“Escribió (san Benito) la Regla de los monjes, notable por su discreción” (Diálogos II, 36).

Esta discreción puede ilustrarse óptimamente con los siguientes textos:

“Teniendo presentes estos testimonios de discreción, madre de virtudes, el abad modérelo todo de forma que los fuertes deseen más y los débiles no rehúyan” (64, 19).

“(El abad) modere y dispóngalo todo de forma que las almas se salven y que lo que hacen los monjes , lo hagan sin justificada murmuración” (41, 5).







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